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- Ixchel Pérez
Redes académicas impulsan la salud digital en América Latina desde la colaboración y la articulación regional

La Red Universitaria de Telemedicina para América Latina y el Caribe (RUTE-ALC) dio inicio a su ciclo de sesiones 2026 con un encuentro dedicado a reflexionar sobre el papel de las Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE), miembros de RedCLARA, en el desarrollo de la salud digital.
RUTE-ALC es una iniciativa regional impulsada por RedCLARA que promueve la colaboración entre redes académicas, universidades, hospitales y centros de investigación, con el objetivo de fortalecer la telesalud, la formación especializada y la innovación en salud digital en América Latina y el Caribe. Inspirada en la experiencia de la red brasileña RUTE, la iniciativa ha evolucionado hacia un espacio regional de articulación que hoy conecta a múltiples países y comunidades de práctica.
La sesión fue abierta por Tania Altamirano, Gerente de Relaciones Académicas de RedCLARA, quien destacó el crecimiento sostenido de la iniciativa y su consolidación como espacio de intercambio regional: en los últimos dos años, el ciclo de webinars de RUTE ALC ha reunido a más de 100 especialistas en 28 sesiones, generando conocimiento y fortaleciendo una comunidad activa en torno a la salud digital. Esto pone a disposición más de 2500 horas de contenido de alto valor, disponible en el canal de Youtube de RedCLARA.
El encuentro fue moderado por el Dr. Paulo Lopes, de la Red Nacional de Educación e Investigación de Brasil (RNP), y contó con la participación de Lisandro Granville (RNP, Brasil), Paola Arellano (REUNA, Chile), Gabriela Astudillo (CEDIA, Ecuador), Carlos Gamboa (RedCONARE, Costa Rica), Moisés Torres (CUDI, México) y Jimena Mejía (RENATA, Colombia), quienes compartieron visiones y experiencias sobre el rol de las redes académicas en la transformación digital de la salud.
De la infraestructura a ecosistemas de colaboración
Uno de los principales consensos fue que las redes académicas han trascendido su rol tradicional como proveedoras de conectividad para convertirse en actores estratégicos en la transformación digital de la salud. En ese sentido, Lisandro Granville, director de RNP, señaló que las redes académicas tienen la capacidad de incidir en todo el ciclo de valor de la salud digital, desde la infraestructura y la gestión de datos hasta el desarrollo de aplicaciones y servicios, especialmente mediante su articulación con los sectores académico y científico.
La directora ejecutiva de REUNA, Paola Arellano, también enfatizó que el alcance de las redes debe entenderse más allá de lo tecnológico: “Más que infraestructura, somos una comunidad que busca impulsar la colaboración en temas de alto impacto, como la salud, y que busca generar conocimiento que trascienda las instituciones y llegue a la sociedad”. En esa misma línea, señaló que el desafío es avanzar en la vinculación con otros actores: “Las redes no deberían limitarse al ámbito universitario, sino generar vínculos con los gobiernos, la industria y otros actores del sistema, para que la salud digital pueda realmente consolidarse”.
Gabriela Astudillo, jefa del área de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de la red ecuatoriana CEDIA, introdujo una mirada sistémica del problema: la transformación digital en salud no puede abordarse como un conjunto de soluciones tecnológicas independientes, sino como un ecosistema en el que las capacidades deben alinearse con necesidades concretas. “La tecnología no es suficiente. La transformación ocurre cuando somos capaces de articular capacidades, actores y necesidades dentro de un mismo ecosistema”, señaló.
En ese sentido, insistió en que es fundamental que las redes identifiquen brechas y articulen respuestas coordinadas.
La coordinadora de fidelización de RENATA, Jimena Mejía, complementó esta visión señalando que “el futuro de la salud no depende únicamente de la tecnología, sino de qué tan bien somos capaces de conectarnos”. La especialista agregó que “no se trata solo de conectar instituciones, sino de conectar conocimiento, capacidades y talento” y destacó el impacto directo que esto puede tener en la investigación, la formación y la atención en salud.
Desafíos y brechas
En este contexto, las intervenciones también permitieron aterrizar los desafíos en dimensiones más operativas. Carlos Gamboa, coordinador de RedCONARE, puso el foco en una brecha clave para la región: la distancia entre la coordinación y la implementación. Señaló que, si bien existen espacios de articulación entre instituciones, el reto sigue siendo traducir esos acuerdos en acciones concretas, en particular en ámbitos como la gestión e interoperabilidad de datos de salud, la adopción de estándares y la colaboración efectiva con los sistemas sanitarios nacionales.
A partir de ese punto, la experiencia de México puso el foco en otro aspecto clave: cómo llevar las soluciones efectivas de salud digital a gran escala. Moisés Torres, de CUDI, destacó que los avances en conectividad hospitalaria no solo buscan mejorar el acceso a servicios digitales, sino también habilitar condiciones estructurales para la investigación y la innovación. La integración de hospitales y centros de investigación a las redes académicas avanzadas permite, en la práctica, compartir datos clínicos, desarrollar aplicaciones de telemedicina y fortalecer la colaboración científica tanto a nivel nacional como internacional.
Las experiencias presentadas evidencian que estos enfoques —articulación efectiva y capacidades a escala— ya están generando resultados en la región. En Ecuador, el programa ECHO ha permitido extender el conocimiento especializado mediante modelos de aprendizaje colaborativo en red, conectando a especialistas con profesionales de la salud en distintos territorios y niveles del sistema. En Costa Rica, se avanza en la integración de datos y en el uso de tecnologías digitales mediante alianzas entre la academia, el sistema de salud y los centros de innovación. En México, los proyectos de conectividad hospitalaria a gran escala están ampliando las capacidades para el análisis de datos biomédicos, la investigación distribuida y la cooperación internacional.
En conjunto, estos avances reflejan un cambio progresivo en la forma en que la región aborda la salud digital: no como un conjunto de soluciones aisladas, sino como un proceso que requiere infraestructura, gobernanza y colaboración sostenida. Las RNIE funcionan como habilitadoras de esos ecosistemas: conectan universidades, hospitales, centros de investigación, gobiernos y la cooperación internacional y facilitan el desarrollo de soluciones escalables y sostenibles en salud digital.
El inicio del ciclo de sesiones 2026 de RUTE-ALC abre una nueva etapa de trabajo conjunto, con una agenda que incluirá temas como bioinformática, políticas públicas, gobernanza digital y cooperación internacional. La próxima sesión será el 8 de abril, con la temática de Bioinformática e Informática en la Salud en América Latina y el Caribe.
Escuche la sesión completa en: RUTE-ALC | RNIE como actores clave en el área de la Salud Digital

